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Qué zapatos llevar a clase de salsa, bachata y heels

La suela importa más que el zapato. Qué llevar el primer día, qué evitar y en qué momento compensa comprar calzado específico.

Por Martina ·

Calzado de una alumna durante una clase de heels en NEXUS VNG

Para la primera clase no compres nada. Cualquier zapato de suela lisa que ya tengas sirve: unas bailarinas, unos zapatos de vestir usados, unas deportivas de lona con la suela gastada.

Lo que no sirve son las zapatillas de deporte modernas. Y el motivo no es estético.

Lo escribe Martina, que da bachata y lady style en NEXUS VNG. La parte de heels sale de lo que trabaja Yuri en su clase.

Por qué la suela es lo único que importa al principio

En salsa y en bachata los pies giran sobre el sitio constantemente. Si la suela agarra, el pie se queda clavado y el giro se lo come la rodilla. Es la lesión más tonta y más frecuente de quien empieza, y se evita con un cambio de calzado.

Una suela de goma blanda con dibujo profundo (la de casi cualquier zapatilla de correr o de entrenamiento) es exactamente lo contrario de lo que hace falta.

SuelaCómo se comporta¿Sirve para empezar?
Ante o gamuzaGira con control, frena si empujasSí, es la de los zapatos de baile
Cuero lisoGira bien, resbala en suelo pulidoSí
Goma lisa y duraGira regular, se gasta rápidoSí, con reservas
Goma blanda con dibujoSe clava en el giroNo

Qué llevar el primer día

  • Zapato cerrado o con sujeción. Las chanclas y las sandalias sueltas se salen.
  • Suela lisa. Míralas antes de meterlas en la bolsa.
  • Calcetín fino si el zapato roza. Una hora dan para muchas ampollas.
  • Un par de recambio, si vienes directo del trabajo. Bailar con los zapatos de todo el día es incómodo y estropea la suela.

Y no: no hace falta tacón para bailar bachata ni salsa. Ni al principio ni nunca, si no te apetece.

Cuándo comprar zapatos de baile

Cuando lleves dos o tres meses y sepas que vas a seguir. Antes es dinero adelantado a una decisión que todavía no has tomado.

Los zapatos de baile tienen suela de ante, que es lo que permite girar con control en vez de resbalar o clavarse. Además suelen tener la planta más flexible, para poder rodar el pie del talón a la punta.

Dos cosas que conviene saber antes de comprar:

  1. La suela de ante no vale para la calle. Se destroza en una acera. Se llega a la sala con otro calzado y se cambia allí.
  2. Se cepilla. Con el uso se apelmaza y deja de deslizar. Un cepillo de púas metálicas la devuelve a su sitio en diez segundos.

Cómo saber si tu suela sirve

Prueba de diez segundos, en casa: ponte el zapato, apoya la planta en el suelo y gira el talón hacia dentro sin levantar el pie.

  • Si gira con un poco de resistencia y se para donde quieres, sirve.
  • Si patina sin control, es demasiado deslizante para empezar (se arregla con calcetín encima, o no se usa).
  • Si el pie no gira y lo que gira es la rodilla, no sirve. Esa es la que hay que descartar.

Hazlo sobre un suelo liso, no sobre alfombra ni parqué rugoso.

Lo que se estropea y cuándo cambiarlo

Un zapato de baile no se rompe: se aplana. Las señales de que toca cambiarlo son que la suela deje de deslizar aunque la cepilles, que la planta haya perdido flexibilidad y que el talón se venza hacia un lado.

Ese último es el que más importa. Un tacón torcido cambia el eje de todo lo que hagas encima, y acabas compensando con la cadera sin darte cuenta.

Tacón: cuánto y cuándo

Si bailas en el rol que suele llevar tacón, empieza bajo. Entre tres y cinco centímetros es suficiente para colocar el peso hacia delante, que es lo que se busca, sin comprometer el equilibrio mientras aprendes.

El tacón alto no te hace bailar mejor. Te obliga a tener ya el tobillo y el abdomen entrenados para sostenerlo.

El caso aparte: heels

En heels el tacón no es un accesorio, es el material de trabajo. Y aun así la primera clase se puede hacer con zapatillas planas: lo que se entrena al principio es el peso, las líneas y la fuerza, y eso se aprende igual sin tacón.

Cuando pases al tacón, busca uno con plataforma delantera y sujeción en el tobillo. Una tira o un cordón cambia por completo la sensación de seguridad en un giro.

Para sexy style y trabajo de suelo, lo que importa es otra cosa: rodilleras si el suelo es duro y ropa que cubra la rodilla.

Y para las clases sin pareja

En reparto y reggaetón se trabaja mucho sobre la planta, con rebotes y cambios de peso rápidos. Aquí sí funciona una zapatilla, pero mejor de suela fina y plana (tipo lona) que una de correr con amortiguación: la amortiguación te separa del suelo justo cuando necesitas sentirlo.

Calcetines, plantillas y el resto

Calcetín fino y sin costura gorda. El algodón grueso hace bola dentro del zapato y sale ampolla en la primera hora larga.

Plantillas: si usas plantillas de tu podólogo, llévalas al zapato de baile. Que el zapato sea especial no anula lo que necesita tu pie.

Nada de estrenar el mismo día de una fiesta. Un zapato nuevo hay que domarlo en dos o tres clases antes de pedirle cuatro horas seguidas.

Un par para la sala, otro para la calle

Es la costumbre que más agradecen los suelos y las suelas. Se llega con el calzado de calle, se cambia en la sala y se guarda el otro en la bolsa.

Tiene dos motivos. Uno es la suela de ante, que se destroza en un par de semanas si pisas acera con ella. El otro es el suelo: la arena, la grava y el agua que entran pegados a un zapato de calle son lo que convierte un suelo de baile en un suelo que se agarra.

Y si no quieres gastar nada

Se puede bailar años con lo que ya tienes. Un zapato de vestir viejo con la suela gastada, unas bailarinas con suela de cuero o incluso unas zapatillas de lona finas cubren el expediente para el curso regular.

La inversión solo se vuelve interesante cuando empiezas a salir a fiestas: cuatro horas de pie son cuatro horas de pie, y ahí el zapato bueno se nota.

Resumen en una línea

Para empezar: lo que tengas en casa con la suela lisa. Para seguir: suela de ante. Para heels: tacón con sujeción, y no antes de tiempo.

Si todavía estás en la fase anterior a la de los zapatos, lo que hay que saber está en tu primera clase, minuto a minuto.

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