Por Pol ·

Una primera clase de baile dura una hora y se parece poco a lo que la gente se imagina. No hay espejo con barra, no hay nadie juzgando y no se baila solo delante de los demás. Se baila casi todo el rato, en pareja y con música.
Lo que sí intimida es lo de antes: entrar por una puerta sin conocer a nadie. Esto es lo que pasa desde ese momento, en orden.
Esto lo escribe Pol, que da las clases de salsa y bachata de nivel inicial en NEXUS VNG, junto a Vilanova i la Geltrú. Es el relato de lo que pasa en una primera clase real, no de lo que debería pasar.
Antes de entrar
Llega diez minutos antes. No porque haya papeleo, sino porque entrar con la clase ya empezada es lo único que de verdad incomoda.
Lleva ropa cómoda y un calzado de suela lisa, que gire sobre el suelo sin agarrarse. Unas zapatillas de deporte con suela de goma dura son lo peor que puedes llevar a una clase de salsa: se clavan en el giro y te tuercen la rodilla. Unos zapatos de vestir viejos funcionan mejor que unas zapatillas nuevas. El detalle largo está en qué zapatos llevar.
Lleva agua. Una hora bailando deshidrata más de lo que parece.
Minuto 0 a 5: la llegada
Te presentas al profe. Le dices que es tu primer día y si has bailado algo antes o nada. Esa frase es toda la evaluación previa que hay.
No tienes que buscar pareja ni emparejarte con nadie antes de empezar. El profe organiza el círculo y reparte los roles cuando toca.
Minuto 5 a 12: el paso base
Se empieza sin pareja, todos a la vez, mirando al profe. Paso base, cuenta de ocho, peso del cuerpo.
Aquí aparece la primera sorpresa para casi todo el mundo: contar es más difícil que mover los pies. El paso base de la bachata son cuatro tiempos con un golpe de cadera al cuarto. El de la salsa cubana son tres pasos y una pausa, dos veces. Ninguno es complicado de ejecutar. Lo que cuesta es hacerlo a la vez que suena la música.
Si te pierdes, cuentas en voz baja. Todo el grupo lo hace el primer mes.
Por qué se empieza contando
El paso base de la bachata son cuatro tiempos con un golpe de cadera al cuarto; el de la salsa cubana, tres pasos y una pausa, repetidos. Ninguno de los dos es difícil de ejecutar. Lo difícil es colocarlos donde la música los pide.
Esa relación entre paso y música no es un capricho de escuela: es lo que define el baile. Cuando la UNESCO inscribió la música y el baile de la bachata dominicana en 2019, lo hizo como una sola práctica cultural, música y baile juntos, no como dos cosas separadas.
Por eso la primera clase dedica tanto rato a contar. No se está perdiendo el tiempo: se está construyendo lo único que después no se puede improvisar.
Minuto 12 a 25: la primera figura
El profe monta una secuencia corta, normalmente de dos movimientos, y la descompone. Primero sin música, contando. Luego con música lenta. Luego a tiempo.
Todavía no hay pareja. Cada rol practica su parte por separado, para que cuando os juntéis nadie esté aprendiendo dos cosas a la vez.
Minuto 25 a 50: en pareja, con rotación
Aquí es donde empieza la clase de verdad. Se forman parejas y se prueba la secuencia. A los pocos minutos, el profe canta el cambio y todo el mundo rota: cada persona pasa a la siguiente.
La rotación es lo que más miedo da por adelantado y lo que más se agradece al cuarto cambio. Por dos motivos:
- Bailar con gente distinta enseña a distinguir lo que es tuyo de lo que es de la otra persona. Si una figura te sale con cuatro y con la quinta no, ya sabes dónde mirar.
- No te quedas encallado con alguien que también está empezando y no sabe corregirte.
Rotar es voluntario. Si prefieres quedarte con la misma persona, se lo dices al profe y ya está. Nadie insiste. Lo contamos entero en clases de baile sin pareja.
Durante esta parte el profe va parando, corrige a una pareja, señala algo general y sigue. No te va a sacar al centro a hacer una demostración.
Minuto 50 a 60: bailar la canción entera
El final de la clase suele ser bailar sin parar, encadenando lo que se ha trabajado. Nadie espera que te salga limpio el primer día. Lo que sí pasa, y es lo que hace volver a la gente, es que en algún momento de esos diez minutos dejas de contar durante cuatro compases y simplemente bailas.
Qué pasa al acabar
El profe te dice en qué grupo encajas. No lo eliges tú en un formulario: lo decide él después de verte bailar. La mitad de la gente se pone un nivel de más por optimismo y la otra mitad, uno de menos por vergüenza.
Si es una clase de prueba, se te dice el precio y cómo se descuenta si te apuntas. Y si no era lo tuyo, se dice y no pasa nada.
Los dos roles
En los bailes en pareja hay un rol que propone (lleva) y otro que interpreta y responde (sigue). No van asociados a ningún género: cada persona elige, y hay gente que aprende los dos.
El primer día se suele empezar por el que te resulte más cómodo. Lo que conviene saber es que los dos son igual de activos: quien sigue no está esperando instrucciones, está leyendo una señal y decidiendo qué hace con ella.
Lo que no va a pasar
| Miedo habitual | Lo que pasa de verdad |
|---|---|
| Me van a sacar a bailar solo | No. Se trabaja en grupo y en pareja |
| Todos sabrán bailar menos yo | En un grupo de nivel cero, nadie sabe |
| Voy a hacer el ridículo | Todo el mundo está mirando sus propios pies |
| Se van a dar cuenta de que no tengo ritmo | El profe sí. Y para eso está |
| Voy a tener que tocar a desconocidos | En pareja, sí. Y puedes no rotar si prefieres |
Después de la primera clase
Lo normal es salir con la cabeza llena y las piernas cansadas, acordarse de la mitad y haber olvidado el resto. Se arregla viniendo la semana siguiente.
Si quieres saber qué pasa en las cuatro semanas siguientes, está en aprender a bailar desde cero. Y si todavía no sabes por qué baile empezar, la comparación está en salsa cubana o bachata.
